jueves, 12 de febrero de 2009

¡¡¡Chapineando!!!



Viernes 17 de octubre de 2007, día lluvioso en el que realizamos nuestra despedida de promoción. Habíamos llegado al acuerdo de reunirnos a las 5:45 am en el colegio para ir al viaje planeado a Antigua Guatemala. Momentos más tarde llegó el autobús, se parqueó y comenzamos a abordarlo. Ya adentro, esperamos por un tiempo al licenciado encargado de la cátedra de nuestra sección puesto que era el único que faltaba; al poco tiempo llegó y explico el porqué de su retraso. El bus emprendió su marcha, nosotros adentro íbamos emocionados y platicando acerca de lo que podíamos hacer y queríamos hacer en los lugares que visitaríamos en Antigua Guatemala.

Llegamos a la frontera, el bus se estacionó para someterse a la respectiva revisión. La mayoría de nosotros bajamos a comprar algo de comer, otros simplemente para observar el lugar y tomar fotografías. Ahí se podía observar por unas mallas el río paz, río que sirve como línea divisoria entre El Salvador y Guatemala. No hubo problema con migración, por lo tanto seguimos nuestro camino. Cuando pasamos por el puente pudimos observar mejor el río Paz, vimos que este posee una gran extensión y que sus aguas son grisáceas y oscuras muchos se acercaron a sus ventanas para admirarlo y algunos cuantos para fotografiarlo.

Salimos de las fronteras de nuestro país y nos internarnos en tierras guatemaltecas. Por el primer lugar que pasamos fue Cuilapa, territorios en el que había ventas, uno que otro establecimiento, parecía una especie de mercado de un pueblo localizado en las afueras del país. Ahí hicimos una pequeña parada para comprar o satisfacer alguna necesidad que tuviéramos.

A unas cuantas horas de recorrido empezamos a ver por la carretera cosas diferentes; vimos la ciudad que tenía muchos edificios. Observamos muchas plazas comerciales muy grandes y con muchos establecimientos, grandes fábricas y plantas como industrias bioquímicas. Todos íbamos en el bus muy atentos de cualquier cosa que pareciera interesante, se comentaba acerca de ello al mismo tiempo, algunos comían mientras otros al borde del sueño pues el viaje estaba siendo largo, la fatiga era horrible para cada uno de nosotros. Sin importar el cansancio y el hambre seguimos comentando acerca de lo que observábamos y también nos divertimos.

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Pasado el medio día vimos un rótulo que decía “bienvenidos a Antigua Guatemala; si ¡Habíamos llegado! El bus entró a la ciudad y, desde el interior, pudimos observar las calles empedradas, sus casas de tejas pero muy acogedoras, algunos habitantes y algunos turistas como nosotros.

Al bajar del autobús, fuimos en busca de un lugar donde hospedarnos, habían muchos tipos de hospedaje, desde los más bonitos y llamativos, hasta los que no mucho lo eran; algunos bajo el nombre de hotel, otros con el nombre de posada u hostal. Caminamos por las calles, observamos sus habitantes, medios de transporte, establecimientos de comida, zapaterías, ferreterías…. Todo atraía nuestra atención, no queríamos perdernos ningún detalle de lo que pasaba a nuestro alrededor.

De caminar y caminar llegamos a la plaza central, llamativa por sus edificios y por una fuente que tenía una hermosa sirena. Luego entramos a la catedral de Santiago muy bonita por dentro pero al observarla desde afuera se puede ver que ha sufrido grandes cambios en su estructura. Después nos acercamos a ver El Palacio de los Capitanes; edificio muy extenso que fue considerado el Reyno de Coathemala durante 231 años, siendo esta ciudad la metrópoli de Centro América. Al salir del palacio nos detuvimos a ver las ruinas de la que fuese La Universidad de San Carlos.

Llegó la noche. Salimos a buscar un lugar para cenar. Después nos reunimos con otros compañeros para compartir experiencias; algunos decidieron ir a disfrutar la vida nocturna en algún bar o discoteca pero otros simplemente decidimos salir a caminar y observar lo que se vivía en las calles y visitar algún establecimiento. Caminando por las oscuras calles alumbradas por focos de casas observamos el Arco el cual tiene mayor atractivo de noche puesto que las luces hacen que este tenga mayor esplendor. Más tarde regresamos al hotel cansados de andar todo el día caminando; nos cambiamos la ropa y fuimos a dormir.

Al día siguiente salimos a desayunar, esto sucedió a eso de las 8:30 a.m. Luego buscamos de lugares que pudiéramos visitar. Al pasar por una calle nos interesamos y entramos a un lugar llamado Centro de Formación de la Cooperación Española en la Antigua Guatemala, lugar donde se llevan a cabo exposiciones fotográficas referentes a Iberoamérica y sus problemas tales como las migraciones.

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El último lugar que visitamos fue la Iglesia de La Merced, muy llamativa por fuera con su inmenso rosario sobre ella y bellísima por dentro puesto que su altar relumbraba de color dorado, al igual que el contorno de los lugares donde estaban situadas las imágenes presentes en la iglesia. Esta iglesia fue construida en el año 1546 como lo expresa una placa a un costado del portón de la entrada al templo. De 2:00 a 2:30 teníamos que llegar de vuelta al punto de encuentro para poder partir a la nueva capital guatemalteca.

Ya todos reunidos y subidos al bus, nos dirigimos de de Antigua Guatemala a Guatemala; el viaje fue relativamente corto, íbamos por algunas calles que ya habíamos pasado cuando veníamos algunos centros comerciales…. Al poco tiempo llegamos a Guatemala, el parque central es bastante grande y en él vimos ventas, una especie de quiosco donde se encontraban reunidas un grupo de personas puesto que había algún tipo de actividad lo que más nos llamo la atención fue una fuente que tenía por fondo la Catedral de Guatemala.

Ya era hora de regresar a casa; íbamos satisfechos de la visita a este país, hablando acerca de nuestras experiencias. Todos íbamos un poco cansados. De repente empezó a obscurecer, estaba anocheciendo, algunos decidieron dormir por el camino, mientras otros aún guardábamos ánimos para seguir disfrutando el viaje. Ya obscuro era muy difícil observar el paisaje; el viaje de vuelta lo estábamos sintiendo largo de repente el bus empezó a disminuir la velocidad debido a la neblina en el camino.

Soñábamos con regresar a nuestro país, viendo como el tiempo pasaba y el cansancio nos hacía añorar cada vez más nuestros hogares. Pasadas las horas vimos un puente ¡si! Era el puente bajo el cual pasa el rio Paz, ¡ya habíamos llegado a la frontera! Fue entonces que pudimos comunicarnos con nuestros familiares y llamarlos por el celular para informar dónde nos encontrábamos. Pasamos dejando a los compañeros que vivían por los lugares en los que pasaba el bus. La última parada se hizo en el colegio. Al bajarnos nos dimos cuenta que a algunos les esperaban sus familiares, pero a otros, que no corrimos con la suerte de que nos estuvieran esperando, nos tocó caminar hacia la parada y esperar que pasara un bus que nos dejara cerca de nuestras casas.

3 comentarios:

  1. Sin duda alguna tienes una muy buena forma de redactar. Me gustó mucho tu texto porque me condujo hacia los lugares que tu estabas narrando.

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  2. Está chévere el texto. Me imagino que se la pasaron súper bien.

    Ojalá sigás utilizando este espacio para exponer otro tipo de vivencias que tengás.

    ¡Ánimo!

    Brian Velasco

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  3. buena redacción, me gusta la forma en que relata el viaje y como describes los lugares. Bien por ti sigue escribiendo para mejorar.

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